Peripecias de una tradición obsoleta y enferma.
Mogigatos y hermitaños dueños de un dogma inventado, cansados de lo nuevo y más cansados aún de sí mismos,
asquerosa sensación de la no solución, de la ecuación imperfecta, de lo indefinido como única respuesta, como única salida, como la única nada. Reverencia a mujeres encerradas, encarceladas por su propia vida, por todo lo que aman.
Profundas son las heridas que las marcan, invisibles para quien no lo ha sufrido, para quien no ha estado ahí, en esa dimensión donde los pequeños sueños jamás llegan más allá que un leve susurro del alma de quien los pare. He aquí las verdades con las que nos hemos de enfrentar: mañana quizás te llamen puta, loquita o derivados por vivir como viven muchos, mañana no serás presidenta, mañana cobraras menos, mañana no puedes salir sola, mañana serás una adquisición más, mañana limpialo todo, mañana yo proveo y tu en casa, mañana te diran que no sabes conducir, mañana… ¡hey! eres una mujer…
Pero, ¿sabes qué? Hoy es mañana, y hoy se puede acabar con todo esto, somos nosotras las que alimentamos muchas veces toda esta porquería, otras veces las tradiciones la doble moral y vamos, el conjunto de nuestros congéneres el que nos juega una mala pasada. Manos a la obra.
Mogigatos y hermitaños dueños de un dogma inventado, cansados de lo nuevo y más cansados aún de sí mismos,
asquerosa sensación de la no solución, de la ecuación imperfecta, de lo indefinido como única respuesta, como única salida, como la única nada. Reverencia a mujeres encerradas, encarceladas por su propia vida, por todo lo que aman.
Profundas son las heridas que las marcan, invisibles para quien no lo ha sufrido, para quien no ha estado ahí, en esa dimensión donde los pequeños sueños jamás llegan más allá que un leve susurro del alma de quien los pare. He aquí las verdades con las que nos hemos de enfrentar: mañana quizás te llamen puta, loquita o derivados por vivir como viven muchos, mañana no serás presidenta, mañana cobraras menos, mañana no puedes salir sola, mañana serás una adquisición más, mañana limpialo todo, mañana yo proveo y tu en casa, mañana te diran que no sabes conducir, mañana… ¡hey! eres una mujer…
Pero, ¿sabes qué? Hoy es mañana, y hoy se puede acabar con todo esto, somos nosotras las que alimentamos muchas veces toda esta porquería, otras veces las tradiciones la doble moral y vamos, el conjunto de nuestros congéneres el que nos juega una mala pasada. Manos a la obra.
“Asquerosa sensación de la no solución, de la ecuación imperfecta, de lo indefinido como única respuesta…”
“Donde los pequeños sueños jamás llegan más allá que un leve susurro del alma de quien los pare”
Y en nosotros está el problema, y en nosotros la solución, y en nosotros la destrucción, y en nosotros la salvación… pero nadie quiere ver, pero nadie quiere hablar, pero nadie quiere abrir los ojos a la REALIDAD DE MUCHAS…
¿Hasta cuándo?…
(Mañana me voy al sur… si necesitas algo… mi mvl…)
Lu*