Divina parodia

No hace falta más que un balcón y tiempo para divagar, ensimismada me quedo mirando la única luz de navidad que aún adorna mi calle; dos segundos y veo a mi amigo el gato negro surcando a toda velocidad la acera de enfrente, unos segundos más y de un portal sale un padre con su hija en brazos… Demasiados hechos en tan poco tiempo, envidio al gato, envidio a la hija, envidio la infancia, anhelo la infancia… aquellos años en los que me podía quedar dormida donde fuera porque sabia que mi padre me cogería en brazos, me llevaría hasta el coche, y volvería casa. Y eso, lo digo ahora, con 20 años, y el gato..por dios, ¿quién envidia a un gato? pernocta por las noches sin rumbo fijo, si ¿ y qué?; probablemente si fuera un gato me quejaría del poco sentido que tendría mi vida… Naturaleza humana, anhelar todo aquello que no se puede tener en un determinado instante. Demasiado bonita es la vida, demasiado fácil, y aún así todavía me llegan ecos de frustración, confusión… ¿Será que el estado de bienestar traerá consigo ese mal terrible llamado depresión?
Despierta, no te duermas… aún sigo aquí.

2 Respuestas a “Divina parodia”


  1. 1 Lu Enero 11, 2008 a las 12:22 pm

    Sí, únicamente necesitas ser quien eres para llegar a tales conclusiones, personas que piensan más, personas que piensan menos, resulta gracioso, el año pasado en clases nos lo recalcaron (no a todo el mundo le gusta divagar, pensar… ya sabes).

    Sujetos únicos (los que piensan aún, los que lo intentan)… ¡Persiste!.

    * Yo también quisiera volver, ¿sabes?, al país de nunca jamás (si es que alguna vez conseguimos entrar)

    … Vuelvo hoy a la tierra de las pseudopreocupaciones, a ver cuando nos vemos…

  2. 2 orionida Enero 12, 2008 a las 5:32 pm

    Como dijo Herni Dominique Lacordaire: “Pensar es moverse en el infinito”.
    Por cierto, me alegro de tu regreso, ya era hora.


Escribe un comentario